El sacrificio de la Cruz y la obra del Espíritu

Estos dos elementos deben estar siempre unidos para producir la verdadera salvación, no basta la cruz sola, ni sirve el Espíritu si no se apoya en la obra de la cruz.

Nuestra salvación y crecimiento posterior no se produce por un conocimiento intelectual del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, ni por el conocimiento de la obra de la regeneración del Espíritu Santo, tiene que venir por una experiencia que sólo la produce el Espíritu Santo. No es sabiduría de los hombres es Poder de Dios.

Juan 3:6 y 8

“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”

“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”

¡Qué locura es para el hombre sustentar su fe, por medio del conocimiento y no del poder de Dios! Igualmente pretender que alguien sea partícipe de la vida eterna por una presentación del evangelio basado sólo en hechos, sin clamar por la intervención del Espíritu Santo en los individuos.

Igualmente pretender hacer crecer las iglesias sólo por métodos humanos. ¿Habrá salvación para estas masas sin la intervención del Espíritu Santo? ¿Qué fuerza  es la que mueve a los líderes a aumentar las filas de sus miembros con estos métodos?

1ra. de  Corintios 2:14 dice:

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para el son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”

Sin la intervención del Espíritu, el hombre, por más sabio que sea y por más conocimiento que tenga inclusive de la biblia, solo es un cadáver espiritual, y a un cadáver no se lo puede levantar con parches, ni con pastillas de ninguna clase, hay que darle vida y tiene que entrar en el, el poder de la resurrección que solo lo da Dios a través de su Espíritu santo. ¡Aleluya!

Solo así podemos nacer a una vida en el Reino de Dios, una vida feliz y bienaventurada, solo así se percibe ser feliz sin los parámetros que el mundo nos pone, sólo así podemos vivir en santidad y ser felices, de lo contrario sólo pertenecemos a una religión, que nos ata cargas difíciles de llevar, y decimos ¡qué difícil es seguir estas cosas!

Si este es el caso de alguien, no crea que por pertenecer a una religión será salvo, necesita “nacer de nuevo”. Nicodemo creía que por pertenecer al pueblo Judío sería salvo, pero Jesucristo lo desengaña, y le dice no es por este nacimiento, sino el del Espíritu. Entonces todo el que reconozca que no ha nacido de nuevo, así pertenezca a cualquier religión deberá “arrepentirse” y pedir “fe” de lo alto, para recibir vida del Espíritu. Marcos 1:15

Jesús le explica a Nicodemo, es que, lo que es nacido de carne carne es, por eso no puedes ver estas cosas, aunque vuelvas a nacer de vientre de tu madre 500 veces, pues sería volver a nacer de la carne, necesitas nacer del espíritu par ser ESPÍRITU. “ lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.

Amados hermanos, esta no es una opción, no es que se puede ser cristiano carnal y cristiano espiritual, todos tenemos que ser espirituales. un día asistí a una conferencia, donde un pastor exponía y decía, ¿no sé porqué todo tienen que hacerlo espiritual?, realmente me dieron deseos de interrumpir y decirle: Porque somos seres espirituales, y todo debemos de verlo espiritualmente. El mismo Señor le dice a Nicodemo en el versículo 7 del capítulo 3 de Juan.

“No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.”

Hermanos, no es opcional, es NECESARIO, de lo contario estaríamos haciendo mentiroso al Señor.

Ezequiel 36: 26 y 27 es una poderosa promesa de nuestro Padre Celestial.

“Os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”

“Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra”.

Sería muy largo ahondar en estos versículos, pero es mi deseo de que notemos 3 cosas:

El Señor ofrece primero, poner un espíritu nuevo (con minúsculas) dentro de nosotros (o sea cambiaría nuestro espíritu), segundo el corazón que tenía cierta naturaleza espiritual pero muerta por el pecado original, también sería regenerada, ya no sería de piedra sino de carne, y termina con ALGO DE LO MAS TREMENDO: Pondré dentro de vosotros

MI ESPÍRITU.

¿Se imagina usted? Dios mismo dentro de nosotros, solo así se puede obedecer todas las leyes y ser feliz.

Continuaremos……….

Bendiciones

Hugo Oberti