Es muy claro para cualquier hijo de Dios que haya leído la biblia, que Dios quiere dar sabiduría  a todos sus hijos, y mostrarle sus secretos y sus caminos.

Si dependiera este regalo del conocimiento, o del intelecto humano, solo los intelectuales tendrían acceso a las profundidades de Dios, y la gente simple tendría que someterse a un grupo de “expertos en la revelación” que nos enseñen los misterios de Dios.

Mas la palabra e Dios dice otra cosa y dice que lo simple y menospreciado de este mundo El escogió, para avergonzar a los sabios y a los necios.

“¿Que necedad es vanagloriarse del conocimiento bíblico y menospreciar a otros y considerarlos menores por no haber cursado tal o cual entrenamiento?”

¿Qué insensato sería pensar de esta manera, pues entonces, el que no sabe leer, no podría crecer en El Señor, sino aprende primero a leer, y el que por causa de los escasos medios económicos, no tuvo acceso a una educación elemental, estaría en desventaja frente al hermano que gracias a Dios pudo estudiar y prepararse.

Inclusive hay mucha gente que tendría en poco el ser observado o juzgado por este tipo de personas sin estudios, a quienes considerarían en su interior hasta cristianos inmaduros y muy necesitados de aprender de lo que ellos ya han avanzado en la lectura de la palabra.

¡Cuán equivocados estaríamos si nuestro pensamiento fuera este!

Hay gente que hasta condenaría y segregaría a ciertos hermanos por no saber hebreo o griego y no conocer ciertas raíces de la palabra de Dios. ¿Será esto acertado?

No estamos minimizando de ninguna manera los estudios de la palabra, ni el conocimiento de las raíces hebreas e inclusive sus costumbres, si esto se hace con el espíritu correcto, creemos que hay una riqueza extraordinaria en ello y que Dios usa personas para enseñarnos sobre esto, pero siempre y cuando se haga en el poder y por indicación del Espíritu santo.

Jesús mismo dijo: Juan 16:7

“os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere os lo enviaré”

Hay alguien muy importante en esta época,  que completará y terminará la obra del Señor, sin necesidad de largos cursos y seminarios, sino con un corazón adecuado, y en este mismo corazón, El comenzaría a escribir sus leyes si tan solo existe la verdadera disposición de agradar a nuestro Padre Celestial.

Para escribir en el corazón solo se necesita: “amar  desesperadamente a Jesús, y recibir humildemente sus instrucciones a través de Su Espíritu a nuestro espíritu”

Luego dice en el versículo 12:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podréis sobrellevar. Pero cuando venga El Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Creo que tanto usted como yo, nos hubiera gustado recibir las enseñanzas directamente de Jesús, no sé si me hubiera gustado tanto la persecución para serle sincero, pero escucharlo y verlo a El, hubiera sido una experiencia maravillosa, mas El mismo dice que podríamos aprender aún más a través del Espíritu Santo.Amados hermanos que tremendo privilegio tenemos hoy, y cuanto necesitamos cultivar la vida en el Espíritu.

Durante mucho tiempo se ha manipulado al pueblo de Dios, diciendo que tenga cuidado de no juzgar, ni con el pensamiento, a cualquier persona que esté en el liderazgo, que la sumisión debe de ser incondicional, y hemos presenciado malos modelos y nos hemos sujetados a ellos, por temor de equivocarnos y recibir castigo divino por juzgarlos.

Sólo quiero terminar leyendo lo que el apóstol Pablo dice en:

1ra de Corintios 2:15

“En cambio el espiritual juzga todas las cosas, pero el no es juzgado de nadie”

Los espirituales siempre coinciden y se dejan corregir, porque es un mismo Espíritu el que los dirige, así debe de crecer la iglesia del Señor, con seres espirituales y no carnales”

Bendiciones

Hugo Oberti