EL MUNDO Y LA CRUZ

Es posible que nosotros abandonemos una vida de pecado y ya no se manifieste exteriormente las acciones pecaminosas, pero debemos seguir un paso adelante y ver nuestro interior y las inclinaciones y deseos.

“Acordaos de la mujer de Lot. Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará” Lucas 17: 32 – 33

Casi puedo mirar a la mujer de Lot, caminando hacia adelante hacia la salvación de la destrucción de Sodoma y Gomorra, pero con un corazón triste por la pérdida de las cosas materiales. Ella no dio ni un paso de regreso, solo miró hacia atrás y fue descalificada.

¡Qué tremenda enseñanza la de nuestro Señor! La vida del alma debe morir a sus deseos y pasiones originadas en sí misma y debe de revivir a los sentimientos  que son gobernados por el Espíritu Santo.

Nuestra vida tiene que ser medida en pérdida y no en ganancia de las cosas del mundo.  Esto no significa que no las puedes tener sino que serás calificado para manejarlas cuando hayas muerto a su placer carnal, la satisfacción de esta posesión será más profunda, y nos llenará de paz.

Nuestra actitud hacia las posesiones demuestra si estamos avanzando en el crecimiento espiritual. Dios quiere hacernos una operación de corazón abierto, para sacarnos todo lo de la mujer de Lot. Deja que el Espíritu Santo te muestre la vida perfecta. Las cosas de arriba son superiores a las de abajo, abramos nuestros ojos.

“Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que haya su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí la hallará” Mateo 10: 38 y 39

Esta vida es el alma, con sus deseos y pasiones.

Antes de estos versículos establece situaciones difíciles entre hijos y padres, hijas con madres, nueras con suegras, y explica que los enemigos del hombre serán los de su propia casa,  ¿porqué?

Porque muchas veces tendremos que dejar nuestro sentimientos del alma por nuestros parientes, por amor a Cristo. Nuestra inclinación natural es responder a sus llamados, pero si esto nos causa rebelión contra Dios, será un obstáculo.

Entrarán en conflicto situaciones, en que el deseo de Dios será diferente al deseo del hombre. Nuestro amor ya no es un amor natural, es un amor más profundo y verdadero, es espiritual, y no depende de si me amas o no, si estás de acuerdo o no, si me ofendes o no, simplemente te amo con un amor realmente espiritual, solamente así se puede amar a nuestros enemigos y bendecir a los que nos maldicen, no desde una actitud externa, sino de la profundo de nuestro ser. Será más real que nunca.

Amados hermano, usted dirá como yo, es difícil, pero yo le diré lo que me dijo El Señor. “Mi yugo es fácil y ligera mi carga”, déjese llevar por el Espíritu Santo, busque esa relación profunda a través de la oración y la adoración y El hará lo mismo que hizo el momento de su conversión, solo así se puede seguir creciendo, muriendo a su yo, cada día, crucificando sus buenos y malos deseos.

Si nos manejamos por los sentimientos, siempre estaremos estimulados por las cosas externas, si las cosas salieron bien o mal, si mis seres amados respondieron como yo esperaba o no, si me gritaron o no. Seremos como las olas del mar y en lugar de ser agentes que cambien el mundo, este nos influenciará.

Estemos alertas y observemos cuando nuestras reacciones son almáticas, y nos sacan del Reino, no demos cabida a esto, es tiempo ya de ejercer el dominio propio, estar alertas y de buscar la AYUDA del Espíritu Santo, cuando nos veamos en esto casos.

Continuará………

Hugo Oberti