El Espíritu de Dios

Todos decimos que queremos fluir en el Espíritu, y este deseo es correcto.

Por lo tanto debemos de seguir este principio, algo que fluye no es estático y debemos seguir su corriente, en este contexto damos gracias a Dios por la vida de Martin Lutero, Jhon Wesley, Calvino y otros siervos del Señor que han sido de bendición, pero nosotros debemos de cumplir con lo que se nos encomendó hacer en nuestra generación.

Definitivamente Martin Lutero no podría hacer lo que a nosotros nos toca hacer. La revelación de Dios es progresiva, el mismo Señor Jesucristo les dijo a sus discípulos que les enviaría al Espíritu Santo, para enseñarles otras cosas que en ese momento no las podrían soportar.

Juan 16: 12-13

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podréis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

En la parte de la iglesia del Señor que El nos ha asignado en Guayaquil – Ecuador, yo puedo ver que los creyentes crecemos y que no somos los mismos de hace un año, ni siquiera de hace 6 meses, porque nos mantenemos siempre buscando el fluir del Espíritu.

Seguir predicando lo mismo que hace 20 años, sería un fracaso para nuestras vidas y las que Dios nos ha asignado ministrar.

Solamente leer el libro de los Hechos, nos da un testimonio de movimiento, al comienzo la iglesia se centró en Jerusalem, y era totalmente formada por judíos, pero para poder llegar al cumplimiento de llenar toda la tierra, debió abrirse al mensaje del apóstol Pablo, y así poder llegar a cumplir la gran comisión de también llegar a los gentiles.

Al principio de la iglesia, todavía se hacían sacrificios de animales, Dios tuvo que destruir el templo, para que el sacrificio cesara. ¡Dios es un Dios progresivo¡ En el libro de los hechos se podía ser judío y seguidor de Cristo, luego solo hay una sola identidad, ¡hijos de Dios redimidos por la sangre del Cordero sin mancha¡ ¡Jesucristo! el hijo del Dios.

Hay una autoridad que viene de Dios, no de los hombres que opera sobre los hijos que buscan moverse en el fluir del Espíritu, a ellos no les importa el reconocimiento de los hombres, pueden ser pocos, de hecho los que producen los cambios, tienen que romper estructuras establecidas que se resisten al cambio, no son muy bien vistos por los que no se quieren mover del fluir anterior. Pero usted los verá avanzar en medio de la oposición, pues tienen autoridad de Dios.

Este es el camino, el fluir del Espíritu Santo.

Hoy debemos prestar atención no sólo a lo que hace la iglesia, sino a lo que Dios está haciendo en el mundo, encerrarnos entre cuatro paredes, aunque nos  llamemos espirituales sería un error, el propósito de la iglesia es establecer el evangelio del Reino, la iglesia no es el fin es el medio.

El propósito es que la iglesia trabaje unida en la transformación del mundo, no es tener mentalidad de escape, ni de derrota esperando que el enemigo el anticristo tome el control del mundo, si pensamos de esa forma haríamos inútil el poder de Dios que obra en nosotros, los redimidos por la sangre de Jesucristo.

Actualicemos nuestro lenguaje y nuestros sentidos, para andar conforme al fluir del Espíritu.

Bendiciones